viernes, 28 de febrero de 2014

Editorial Febrero: "Latinoamérica II"

Cada inicio de año trae aparejado una grata sensaión de comienzo, pero lamentablemente –y la mayoría de las veces– no es más que una ilusión, un reinicio forzado que nos invita una rutina de días breves y noches cada vez más cortas.

He estado pensando sobre un tema común atingente, no se me viene a la cabeza otra idea que no sea el orden del caos y el adormecimiento de una sociedad que se vuelve indiferente. Puede sonar paternalista querer proteger los bienes colectivos, tanto materiales como inmateriales, contra el interés personal; pero soy consiente también que tras cada lucha existe un intento por recuperar "algo" perdido, "algo" que ha sido arrebatado e incluso "algo" que tal vez nunca existió.

También creo que la realidad es otra, cada persona subida en la nube de sus deseos no mira más allá del horizonte propio, como si alcanzándolo pudiese ser libre. En una de mis lecturas encontré una frase que le da sentido a lo que digo: Una esclava en el periodo colonial americano buscaba su libertad personal, pero una esclava de mayor edad -su maestra- la inquieta al preguntarle ¿De qué le sirve ser libre, si todo su pueblo seguirá siendo esclavo?

Tanto el bien común como el sentido común, son categorías manoseadas por intelectuales que buscan una salida a los problemas del presente, pero asumiendo que esa es la respuesta ¿Cómo podemos construir una identidad común que sea capaz de hacer frente a la hegemonía cultural, política y económica? Y lo más importante ¿Cómo podemos resistir a los constantes embates del materialismo que promete la ilusión de una vida fácil y feliz? Probablemente existan muchas respuestas desde la teoría, pero ninguna contestación desde la acción.

América Latina sigue sangrando como consecuencia de una guerra no declarada, de una imposición tácita que busca cercenar sus sueños y una barbarie que se ha introducido en los aspectos más cotidianos de nuestras vidas. Ojalá este reinicio traiga justicia social y paz para nuestros pueblos.

Principito | Soñando letras, escribiendo sueños
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