lunes, 9 de octubre de 2006

Encuentro

Bien, reconozco que estuve perdido, pero no estaba haciendo nada malo.... andaba de Retiro... pero como lo titule, más que retiro fue un encuentro conmigo, con Dios y su misión.

Creo que en este momento de mi vida es el Señor quien acompaña a este indigno siervo, es Él quien escucha la oración de su iglesia y nos regala su inmensa paz.

Es su presencia misteriosas la que llena nuestro corazón, nuestra piel, es Él quien acepta esta ofrenda, nuestra vida y nuestras penas. Ciertamente que el ser humano es extraño que necesita de una luz cegadora que llene esos poros secos.

No los llamo a creer en Dios, pues cada uno tiene sus concepciones, los llamo a arrojarse a la misión de reconstruir nuestro mundo, como lo hizo San Ignacio de Loyola, como lo hizo la Madre Teresa de Calcuta, como lo hizo Alberto Hurtado, Martin Luther King y tanto otros ejemplos de humanidad.

Abramos entonces nuestro corazón al dolor y al sufrimiento del otro, despojemonos de todo lo que tenemos para ganar mucho más, es en nuestra pobreza donde esta nuestra propia grandeza.


Principito
Desde mi Principado para el Mundo
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