martes, 29 de julio de 2008

Campanadas

CampanaSuenan las campanas de una iglesia, Los niños se despojan de sus infancias, entre el canto de los árboles y el arrullo de las veredas. No se aprecia una sola ave, las flores se marchitan entre los cerezos de hojas secas y mis manos se pierden entre los capítulos del tiempo.

La tarde oculta una meditación perdida, como la feromona adolescente que va lapidándome inconcientemente, entre el oscuro cielo que deja un rastro de humedad y misterio. Y se arrecia agorera una suavísima llovizna, cuando el viento palidece, crece el canto quebrado del deseo pregonero de una marchita soledad.

Estallan las campanas, aumentan las llamas de la zarza que incrementa su perezosa ansiedad. En medio de la iglesia, las ancianas rezan… pidiendo amparo a sus despreciadas vidas y en el parque aprecio yo, la esclavitud de la libertad.

Principito
Desde mi planeta una ventana al Mundo
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