sábado, 26 de julio de 2008

Peregrinos

Una lámpara se enciende en tiempos de oscuridad, entre aquellos vientos secos y los frío de la soledad. En medio del desierto, en mitad de la nada, como un fuego de brasas quietas, que revive mi andar peregrino.

El susurro de aquella consigna que todo paso es un principio, donde el único espacio entre nosotros y lo futuro, es aquel que cubre nuestro pie extendido. Como guerreros de la vida plena, eso que nos guía hacia nuestro sitio, en el primer paso, y en un nuevo empeño.

Que una voz me despierte de la incertidumbre de aquel silencio que se quedo cansado de tanto dormir, entre la unión del triunfo y los brazos prestados...

Principito
Desde mi planeta una ventana al Mundo
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