martes, 26 de marzo de 2013

El Extraño Arte de Extrañar

Es irónico que "extraño" y "extrañar" provengan de la misma raíz etimológica, en el sentido que son palabras singularmente distintas, ale menos para nuestro español de raíz occidental.

Cuando era pequeño todo era fácil, las relaciones eran menos complejas y el mundo era tan reducido como nuestras experiencias. A medida que fui creciendo, las cosas se volvieron un tanto más extrañas, pero nada que estuviera fuera de un pseudo-control o, incluso, que pudiera escapar a ese pequeño mundo construido.

Con un poco más de experiencia, y algo más de bagaje, las cosas no son tan fáciles ni ideales, las personas no son cómo uno espera que sean y dentro de sus propios mundos, no existe el concepto de comunidad. Son [o somos] extraños que viven, junto a miles de otros extraños, incapaces de sentir y transmitir emociones, amarrados a sus problemas y cerrados a toda forma de convivencia.

Tal vez, nosotros, seguimos aferrados a un ideal que no existe [o nunca existió] y se levanta obsoleto frente a las realidades de un mundo [técnico], mucho más grande de lo que pensábamos y mucho más simple para nuestros sentidos, que sigue girando perpetuando un ritmo malévolo y eterno. Sigo extrañando aquellos barquitos de papel que se perdían en la inmensidad de un mar, sigo pensando que algún día las cosas cambiarán y, en el mejor de los casos, volverán a ser cómo antes, pero aunque soy consciente que también cambié, también lo hicieron mis ideales. En consecuencia nada es igual [y de alguna forma, está bien].

No existe un arte para extrañar, simplemente se extraña. Eso sigue siendo lo complejo del asunto, no hay recetas, ni palabras mágicas, ni si quiera un atisbo de sentido que pueda explicar tanto vacío y tanta inmensidad a la vez. Extraños y extrañar, sí, finalmente pueden tener la misma lógica... Ambos provienen del latín, pero más allá es algo ajeno o raro, que no está en nosotros y, tal vez, extrañar significa asumir que ese alguien es un extraño que extrañamos.

PD. No va dirigido a nadie en particular, sólo quedó dando vuelta esa reflexión en mi cabeza.

Principito
Soñando letras, escribiendo sueños

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