Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de julio de 2017

En julio que se fue...

Debe existir una razón para detenerse a mirar cuántas estrellas se han ido apagando en el cielo, debe existir una razón para que ellas se apaguen y se pierdan en la inmensidad del firmamento y también para saber la razón de que haya otras nuevas que han comenzado a brillar. La vida tiene un poco de eso: de dulce y agraz, de la inmensidad y lo particular... De cuantificar la razón y de también de aquello que solo se vive. sin embargo, debo reconocer que también se trata de proyectos en continua construcción, marcado por aciertos o errores, produciendo aquello que denominamos aprendizajes y nos hacen mejores personas –en el mejor de los casos–.

Las formas en que buscamos el amor y las relaciones sociales, constituyen aquello que hemos construido, convergiendo en una suma de coincidencias que no tienen que ver con el azar. Finalmente, la sociedad constituye una suma de sujetos (y subjetividades), como muestra de lo que somos nosotros mismos. Es también la forma de comprender nuestra finitud e inmanencia en el tiempo, aquellas estrellas que siguen encendidas por millones de años, sin molestar y esperando que algún día también les llegue su hora, pero que de alguna forma no han resuelto el motivo de su brillo.

Por otra parte, las pérdidas también reflejan una parte propia de nuestro ser, nos abren caminos que nos llevan a una secreta intimidad, como muestra de un vacío que o se puede determinar. Por eso mismo, es enfrentarse a un vacío propio, una carencia o simplemente una ausencia que ha dejado de resplandecer... La caída libre a la que tememos, pero, a la vez, estamos dispuestos a enfrentar.

Algunos vacíos dejan sus destellos entre los recuerdos que logramos ordenar,  a veces, solo con el fin de darle un sentido a la existencia, inversamente proporcional al vacío propio de la existencia.
En ese sentido, la noche es, en parte, un reencuentro permanente con la ausencia y la nostalgia. Esa mezcla extraña entre la luz que se ha ido y la luz que está por venir, nos transporta a la vida cotidiana y el mundo de la vida. Es el momento en que se despojan las máscaras construidas a lo largo del día, en un acto de sinceridad y amor propio (si algo queda), desprendiéndonos de un mundo vertiginoso y sin sentido, paradójicamente darle una orientación a nuestra existencia.

finalmente, para darle algo de sentido a todo aquello que pasó, incluso lo inacabado... porque., incluso ello, forma parte de cada uno de nosotros...

jueves, 8 de junio de 2017

Vida en Espiral

Me cuesta escribir en pasado y no es por falta de capacidad para desprenderme de algo (lo que sea), sino, creo se debe a mi gran capacidad de estar perdido... Siempre. A veces, siento que mi vida es un eterno presente, en el cual todas las situaciones y experiencias son capas que van sobreponiéndose unas sobre otras. 

En ese caso, sería una especie de "eterno retorno" (si no fuera porque no creo que la vida sea circular). Simplemente no tiene sentido la acumulación de experiencias que terminarían en un permanente "empezar de cero", con lo cual estaría despojado de todo sentido y siempre habría un nuevo comienzo.

Entonces, la vida no es más que una espiral, nace de un punto de luz y jamás tendrá fin. Es una experiencia que se vive en sólo un instante y se hace realidad al proyectarse sobre la oscuridad. Puede llegar tan lejos como quiera y, por ello, debe tener algún sentido, más que el hecho de simplemente existir.

Y vuelvo a casa, aunque nada tiene sentido y tampoco pareciera haber encontrado alguno, seguiré avanzando a un lado del camino...

sábado, 19 de noviembre de 2016

Esencias de hoy


Existe un momento en que se requiere hacer una pausa, ante tantos sucesos rápidos y fugaces. Los seres humanos somos extraños. No sólo logramos sentir el agobio de la vida, sino que además nos sentamos a meditar sobre ello: sus causas, consecuencias y el estado en que nos encontramos (señalo a un ser medianamente consciente de sus actos y, por tanto, capaz de pensar que existe algo más que una "pata de conejo" que oriente su vida.)
Entonces, enfrentamos una suma de sucesos externos que son igualmente de significativos que nuestra propia experiencia, reafirmando que algo de lo que hacemos está en lo correcto, o bien, negándonos la oportunidad de ser felices, como castigo permanente por no haber obedecido las reglas del sistema que regula nuestras vida. Suena catastrófico pensar que al resistir, nos encontramos condenados adrede al martirio y, de alguna forma, no sólo es así, sino que además es premeditada y consciente.

Al fin y al cabo es una opción personal, en cuya decisión predominan las construcciones sociales que nos han impuesto (entre ellas: la moral) y en la cual confluyen los mundos internos que interactúan con los "otros" mundos, mediados por la voluntad. Me refiero a aquellos espacios que aun desconocemos, pero que hemos habitado permanentemente porque pese a la diferencia en la forma, siguen siendo lo mismo en el fondo. De alguna manera, conforman la esencia como categoría aristotélica de la cualidad humana.
¿Y qué tiene que ver con cada uno de nosotros?
Nada, porque al final de todo, no somos nada frente al vacío y lo mismo ocurre ante la mismísima nada.
¿Existe algo que podamos hacer?
Sucumbir y resistir. El que se ha entregado al sinsentido de la vida carece de la vitalidad necesaria para ir contra una corriente permanente. En consecuencia, esta muerto y arrastrado por la multitud.
Lo sé, la mayor parte del tiempo me hallo perdido (y me encuentro) en un mundo de ideas sueltas, a veces, tan complejas que ni yo mismo las puedo asir, pensando en que ambos estados implican una condición y una cualidad.

Suena extraño pensar que existe un mundo mejor y, cuando nos ocupamos de tantas cosas, nos cobijamos en que una "suerte" que creemos echada y mala. Sólo entonces la vida tiene un sentido, en que la palabra se vuelve imagen y como imagen solo tiene dos sentidos: lo que consideramos bonito y, por ende, bueno frente a aquello que no lo es.

sábado, 21 de mayo de 2016

Enormidad

"Dedos"(2008) Nick Eberhardt
No entiendo el funcionamiento del universo y me declaro en total ignorancia al respecto. Tal vez su método, sistema o estructura es tan simple que, en algún momento, acabé perdiéndome en uno de sus terminales inalcanzables y –de todas formas– todo sigue funcionando como un reloj que nunca falla.

De pronto comenzó a sonar, nuevamente, “Lucha de gigantes” y resulta una analogía de tantas cosas: lo que fue, lo que soy y lo que pretendo ser. Un viaje inmediato a personas que estuvieron, que están y aquellos que –no tengo como saber si inevitablemente– estarán.

Por cierto, en “un mundo descomunal” es raro saber que el “ser” y el “estar” sean tan distintos y similares a la vez, ligados a una ausencia, existencia y permanencia del ser, o sea, una especie de objetos presos de su propia “fragilidad”, a la espera de algo que termine por salvarnos.

Dicen que cada día mueres un poco; sin embargo, yo creo que se muere varias veces en la vida y hoy es una de esas caídas que se pudieron evitar. En algún momento hemos tenido fracasos tan terribles en que muere un sueño y morimos con él. Intentamos continuar, pensando siempre en lo que pudo ser: “un sueño tonto”. Al menos queda un poco de consecuencia y racionalidad que no consuela internamente, sentirnos un poco menos quebrantables a la vez.

Momentos y experiencias traumáticas son las vuelven a replantear la existencia, la suma de errores cometidos, aunque sabes tiene una falla estructural, intentas explicar y seguir con nuevos bríos. Todo tiende a empezar de nuevo, las cosas toman su rumbo y el tiempo se convierte en eso, intentar un curso relativamente “normal” de la existencia, esperando que algo nos salve de nuestros propios miedos.

También dicen que cuando comienzas a recordar –y a añorar– es porque te estás volviendo un poco más viejo; yo creo que es debido a que no está funcionando algo, como quisiésemos que fuera. Años atrás, probablemente hubiese dicho que es parte del aprendizaje, que “algo” o “alguien” quiere ponernos una prueba en nuestro camino; en el presente, no es más que una falacia del autoengaño. Significa mirar nuestros actos, en perspectiva de lo que hemos construido y un intento –vano– de poder remediarlo.

A estas alturas, en que todo parece vacío, donde hemos asumido la responsabilidad de nuestros actos, más allá del conocimiento empírico y/o práctico que hayamos acumulado, terminamos preguntándonos: ¿Qué es la vida? Acaso es ¿La suma de experiencias que ni siquiera tienen un sentido para nosotros mismos? Es ¿Ser felices? Entonces, ¿Qué es la felicidad?

Sin duda, no pretendo dar respuestas a esas preguntas existenciales que todas las personas –racionales– nos hemos hecho, en algún momento de nuestra vida. Sólo intento entender contra qué “monstruo de papel” estoy luchando cada día, al que conozco y –que pese a todo– no pretendo dejar que gane esta batalla. Siempre existe una oportunidad –o esperanza– de algo que nos motiva a seguir. Y todo comienza una vez más…

viernes, 25 de marzo de 2016

Viernes Santo y otras nostalgias



Este viernes "santo" es diferente, en realidad, últimamente todos los días son diferentes. El tema es que todo cambia, tan rápido, sin sentido y me da pánico ser el protagonista de una historia en la que me sienta espectador.
Recuerdo que las decisiones más difíciles se basaban elegir ver entre algunas series de televisión que se proyectaban simultáneamente, elegir algún sabor de yogurt o de más grande elegir si asistir o no a alguna cátedra libre. Cuando eres adulto, de lo que te das cuentas porque hay miles de personas recordándotelo, esas decisiones parecen ser más complejas. De alguna forma te encuentras interfiriendo en procesos y proyectos de vida de otras personas y solo te das cuenta cuando todo está jodidamente perdido.
Si ya es un problema tener que asumir responsabilidades, un conflicto mayor es pensar profundamente, mirar adentro, buscando una respuesta que -tarde o temprano- aparece. Una idea que ronda en la cabeza como ánima buscado descanso, pero que no se es capaz de asumir ni de afrontar... y así pasan los días, semanas, años en que todo sigue igual, pero que algo ha cambiado.
Siento el agobio de una modernidad que no tiene más sentido que existir vacía y sola; de personas que se han quedado prendadas como un recuerdo que se diluyen con la llegada del amanecer y un presente líquido que fluye hacia el mar del sinsentido... Y esto que era un simple estado se convirtió en una reflexión sobre pasados que no pasan o de presentes perennes -que es peor-.

sábado, 30 de enero de 2016

Rebeldía de Medianoche

2013 © 
Me levanto vacío y triste, en la medianoche que fue nuestra y que no sé si volverá a ser. Te pienso y extraño de una forma que no me lo explico y desearía que estuvieras aquí, en cada día de mi vida y seas mi existencia. Me siento en una cuerda floja donde todo parece que tiembla y siento miedo, a punto de caer en el vacío, entre lo que construido y la nada (evidente) que ofrece tu in-existencia.

Sé que todas las elecciones son peligrosas y nos conducen a caminos pedregosos del que no tenemos el control y se convierten en incertidumbres que nublan todo. A veces tropezamos y aunque renegamos de muchas cosas, volvemos a pensar en el azar del destino, como una forma de explicar nuestra "mala" suertey un destino que parece inminente. Pensamos en las pequeñas cosas que nos quedan y son la suma de momentos que terminamos cargando en nuestras pequeñas mochilas. Creemos que nuestros actos son correctos y continuamos por una senda llena de traspiés, como la mejor decisión tomada, aferrándonos a la creencia que es la mejor opción para continuar, siempre adelante.

Debo reconocer que toda mi vida ha sido una suma de errores, de los cuales he aprendido poco y continúo realizando los mismos actos fallidos, muchos de ellos inexcusables, otros simplemente innombrables. Aunque existen algunos fallas, consecuencia de “aprender a vivir”, forman parte de la historia de una vida que existe como registro de lo inmanente del ser y su levedad. Constantemente me pregunto: Acaso, ¿puedo hacer una lectura de la realidad? Y la respuesta es vacía, sigue siendo una pregunta retórica a los sucesos que forman parte de todo. Prefería vivir en una realidad paralela (otra más), en la cual pueda escapar y refugiarme para darle sentido a tantos insomnios.

Todo vuelve a ser extraño y, en esta noche, siento nuevamente el vacío de todo. El mundo se vuelve inmenso y las horas se convierten en segundos que demoran en pasar. Reconozco que esta ha sido la declaración más consciente, después de mucho tiempo de ausencias, y no me hace sentir una mejor persona, ni un adulto maduro (como me hicieron creer) ni tampoco un ente responsable de mi mismo. Vuelvo a ser un niño que mira su futuro con esperanza, de un futuro mejor y un mundo más justo. No es fácil sentarse a pensar en las oportunidades que estamos perdiendo o los sueños que hemos incumplido; sin embargo, aunque todo está dicho, es cierto que lo mejor está por venir, prefiero creer eso.

Finalmente ¿Qué seriamos sin un mundo llenos de problemas? Y la respuesta es evidente… Seriamos máquinas que ejecutan un modelo deshumanizante. En mi defensa, me declaro en rebeldía, subversivo contra un sistema que coarta y regula, manipula y utiliza, que inhibe y no nos deja pensar. Podrán delimitarlo como una entelequia, pero al final de cuentas es lo que buscamos tácitamente: vivir en libertad y en paz.

viernes, 1 de enero de 2016

Bienvenido 2016



Este es el cierre de un ciclo cargado de luchas cotidianas, personales y sociales; aunque mañana sigamos creyendo que somos los mismos. No es fácil cambiar el mundo, pero hacemos el intento y en esa batalla, fallamos muchas veces. Nuestra suerte, nuestros prejuicios y esperanzas nublan nuestros actos y, a veces, parece que estamos luchando contra la nada misma.
El nuevo año es una oportunidad y una invitación para crecer, dar lo mejor de cada uno, construir una sociedad más justa -que no sea una entelequia- y seguir creyendo en nuestros proyectos. Por ello, se nos plantea un gran desafío: buscar el equilibrio entre justicia social, equidad, participación y paz; al final, lo importante de ser ciudadanos en un mundo frío y oscuro es luchar por lo que creemos.
No quiero brindar por nada especial, más que ver sus proyectos cumplidos: ser un poco mejor de la mediocridad que nos rodea, más conscientes de la vanidad de vernos infinitos y menos vacíos. Tampoco deseo nada para mí, sino que podamos ser más y estar mejor, conscientes de nuestra misión: Una sociedad más plena.
Renuevo mi compromiso de seguir siendo parte de una obstinación, cargada de debates, sueños y largas noches de reflexión para que no sigamos creyendo que exista una “dominación”, sin hacernos cargo de nuestra responsabilidad como personas.
A todos, mi “gran familia", los que forman parte de este proyecto que resiste y sale al encuentro de nuevos sueños, vaya mi loco abrazo perenne (y sincero) en este 2016. Renuevo mi compromiso y espero que sigan acompañando mi camino y juntos construyamos un mejor futuro.

¡Celebremos juntos la llegada de este año!

¡Feliz 2016!

domingo, 8 de noviembre de 2015

Reflexión filosófica sobre la vida

Pienso que existe un espacio vacío entre el ideal y aquello que se despliega ante nuestros ojos. Una especie de ser dual que se divide en diversos espacios y tiempos, entre la ausencia y la presencia, en la percepción paradójica de un ser que existe en algún espacio en que no coincide ni la hora presente ni el lugar ocupado. Puede que existan muchas teorías que intenten explicar el tránsito humanos hacia otras realidades, en este caso, basado en una especie de doble personalidad que se desdobla entre lo que vive cotidianamente y lo que espera realizar, aun cuando dichas experiencias se conciban como espacios distintos que responden a un solo ser, pero vividos diariamente.
Existe, entonces, un ser que siendo único es capaz de ser dos entidades a la vez. Podríamos pensar en un ideal basado en las experiencias que construyen su propia existencia y a la vez en un ser real que se desarrolla cotidianamente como una forma existencial de lo que realmente es y que van más allá del simple simbolismo, constituyéndose como un espacio real entre un recuerdo alterado profundamente por lo sus contextos actuales. En palabras simples, vivimos pensando en experiencias pasadas que se vuelven reales, pero que por algún motivo decidimos obviarlas para continuar con nuestro status quo y continúa viviendo en forma paralela a nuestra existencia cotidiana.
Suena complejo y tal vez jamás se puede llegar a comprender las grandezas –y pequeñeces– de los seres humanos, son en sí un problema basado en visiones y percepciones que se construyen en torno a la vida y aunque podríamos citar al mismo Platón o a Heidegger, pero continúa existiendo un vacío procedimental que va desde lo que desea ser y lo que realmente es, a lo que se agrega un punto intermedio llamado realidad.
De todas formas, la vida plantea un desafío permanente entre vivirla intensamente e intentar ser feliz por un lado o explicarla y hallarle “algo” que nos haga sentido, por otro lado. En ambos casos constituye una decisión que va más allá de nuestros sentidos y con lo cual –generalmente– no es tomada de forma consciente, pero en el segundo caso constituye una respuesta intensa que nos obliga a hacernos cargo de "aquello" que está fuera de nosotros.
Al decidir una u otra opción implica un riesgo del cual debemos hacernos cargo, aunque sin duda, simplemente vivir no involucra mayores cuestionamientos más que poder encontrar una conformidad “personal”, mientras que al buscarle una explicación a la vida se asume implícitamente un deseo de cambiar la sociedad desde nuestra experiencia. De ninguna forma, una opción es mejor que la otra, simplemente son alternativas distintas, basadas justamente en lo que hemos vivido, nuestras añoranzas y por supuesto de nuestros sueños o esperanza.
La conclusión a todo esto es que no existe una consumación de la vida sin que se haya cumplido a cabalidad cualquiera de las opciones que hayamos elegido. Tal vez elijamos cualquiera de los caminos que se nos presentan –el poder vivirla o explicarla– y representan una apuesta permanente por “hacernos cargo” o simplemente culpar a algo de una mala suerte que, aunque sabemos que no existe, es lo más fácil para permitir, a muchos, continuar sin culpa ni remordimientos: “ligeros de equipaje”.

domingo, 20 de septiembre de 2015

El mundo es pequeño para los sueños...

"Luna" Mihai Loan. (c) 2015
¿Te ha pasado que existe un momento en el cual el mundo es pequeño para los sueños y pensamientos que rondan en la mente? De todas las noches de mi existencia, la añoranza siempre vino acompañada de un tenue claro de luna, como hoy. Me siento impotente y, a la vez impune, entre tantas ideas contrapuestas, perdido entre tanta nada que existe entre nosotros y de la que me siento ligeramente parte y libre.
Tal vez exista una razón para detenerse a mirar la cantidad de estrellas que existen en el cielo, aquellas que se han apagado con el tiempo y las estrellas nuevas que han comenzado a iluminar nuestros días, acompañando nuestra existencia. Tal vez es solo un momento que nos anuncia el cambio inminente y es que la vida tiene un poco de eso, de ciclos que se abren y ciclos que se cierran, mudanzas y algunas cosas que solo están presentes en nuestros imaginarios construidos.
Soy un proyecto en continua construcción, hace mucho tiempo tras, como las estrellas. No niego que existan errores que –en el mejor de los casos– producen aprendizajes y me han hecho una mejor persona. La verdad es que no he aprendido de nada y termino tropezando con la misma piedra ligera y quién sabe… ¿la eternidad del “karma” me castigará? O ¿una buena estrella se apiadará de mí? Las decisiones tienen un poco que ver con las consecuencias, decidimos “ser felices” sin contemplar las pérdidas y los daños que se producen en el camino.
Una inminente ausencia se adueña de todo lo que hago, haciéndome creer que existe un futuro perdido en la nada. Por ello, las pérdidas reflejan una parte propia de nuestro ser, insisto que es una carencia que se instala en una “secreta intimidad”, como vacío que no se puede determinar y nos mantiene en la intermitencia entre el ayer y el ahora que nos empuja a pensar a pensar un futuro que no existe y lo creemos como como una verdad.
Los cambios, los ciclos que se cierran y en fin las múltiples formas que tiene el destino de decirnos que se ha “agotado” el impacto primero es enfrentarse a un vacío propio. Enfrentarnos a nuestra propia soledad que nos obliga a creer que existen hadas capaces de cambia el rumbo de nuestras vidas. . Tal vez existan las hadas, pero en estos momentos se encuentran adormiladas por lo que ven y les parece bien. Las estrellas, la magia y todo aquello que no podemos explicar son una forma inconsciente de decirnos que existe una carencia o simplemente una ausencia que ha dejado de resplandecer.
Algunos vacíos dejan sus destellos entre los recuerdos que logramos ordenar, para dar sentido a la existencia. Es inversamente proporcional a la ausencia que, desde lejos, acompaña nuestra soledad. Un vacío propio que acompaña nuestro propio de la existencia.
La noche es, en parte, un reencuentro permanente con la ausencia y la nostalgia. Nos despojamos de las máscaras que hemos construido a lo largo del día, en un acto de sinceridad y amor propio (si algo queda), desprendiéndonos de un mundo vertiginoso y sin sentido, paradójicamente darle una orientación a nuestra existencia que no existe.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Errores

"Exposición Accidental" David Ritter (c) 2015
Reconozco que he cometido muchos y variados errores en mi vida, por una parte debería sentirme orgulloso de ello, pero la culpa impuesta por la sociedad occidental hace que me sienta un raro objeto de atención. Algunas de mis fallas personales me han servido para aprender lo difícil que es vivir, aunque resulte evidente para muchos(as) que no han cometido tales atrocidades –de momento no he matado ni he herido a nadie– como el daño que se puede causar a la personas que se quieren, por culpa de decisiones no pensadas. Otros errores fueron (son) una falta simple que me permitieron no volver a cometer las mismas caídas, mientras que algunos se convirtieron en una falla permanente, a tal modo que no sé si pueden llamarse “simples errores”, son parte de la estupidez humana o constituyen una falla sistémica, basada en la concepción personal que he construido sobre el mundo.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Epilogo para una despedida



Cada mañana despierto con un nuevo sueño, aquellas mismas ansias de años pasados: "construir una sociedad más justa, un mundo mejor". A veces resulta fácil, otras veces debo tolerar el fracaso y continuar, pero siempre con el deber cumplido.

Siento que ha llegado la hora de decirnos adiós, una despedida que era inevitable y que yo había preferido prolongar durante meses, incluso años. Probablemente sea el final de una historia, pero no lo hago con dolor, sino con profundo sentimiento de agradecimiento por todas las personas que conocí (y aquellas que no pude conocer), me despojo de los momentos que me hicieron ser la persona que soy y entre estás páginas me encontraré contigo, conmigo, con el mundo.

Se desprende un largo capítulo de encuentros y desencuentros, de una gran parte de mí, diría que las lágrimas corren por mejillas, pero no es cierto; siento una inmensa alegría al saber que tarde o temprano encontramos un sentido a lo que hemos deseado.

Dejaré intacto todo, tal cual estuvo hasta ahora y quién sabe si mañana volvamos a unir nuestras letras en algún asteroide lejano de la web...



Principito

sábado, 31 de mayo de 2014

A veces sueño

Mientras algunos duermen, a veces sueño. Sueño con un mundo más humano donde no exista la injusticia, sueño con la oportunidad de crecer cada día y hacerlo mejor posible, o tal vez no. Sueño con personas que nunca conocí pero que siguen allí, sueño con poder perderme para encontrarme, sueño con horas sin minutos… A veces sueño, sueño demasiado.

Tenía miedo de encontrarme sentado aquí, escribiendo en la noche, cuando el frío se deja sentir fuerte y el recuerdo de un abril sutil y ligero sigue presente. He comprendido que, inconscientemente, intento llenar un vacío que no sabría explicar en palabras; en realidad, no podría saber si realmente existe.

En complicidad con el silencio se configura una ausencia, como si realmente faltara algo. Una búsqueda incansable y llena de recovecos que no tienen un sentido definido, se vuelve abstracto y subjetivo, tan raro como un punto medio entre la nada y el todo.

Y esa imagen difusa que intento retener se arranca, se tropieza y finalmente se pierde. Tal vez estoy perdido y busco un camino, quizás es sólo una sensación sin fundamentos y pasajera. Sueño con perderme y acaso no estoy lejos de lo que soñé.

Principito | Soñando letras, escribiendo sueños

*Imagen: Carolina Jaramillo - Amapola, el paraiso pérdido, 2006.

sábado, 3 de agosto de 2013

Efecto Mariposa

“Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad"

Reconozco que podría haber elaborado un tratado de metafísica, más no es mi intención. Jamás tuvieron tanto sentido estas palabras, como el día de hoy... Las decisiones tomadas nos impulsan a rumbos nuevos, desafíos y llegado el momento pensamos en lo distinto que sería todo, si no escucharamos nuestro corazón.

Existe un Universo que se mueve con nosotros y confabula para que no nos sintamos perdidos. De las añoranzas y los recuerdos, el amor y las alegrías, asoma siempre una forma de perdonarnos y encontrar el amanecer.)

Principito | Soñando letras, escribiendo sueños

domingo, 12 de mayo de 2013

Cavilaciones

Siempre he creído que es la esencia el motor prinipal del ser. Si tomaramos todos los principios sobre el universo, nos daremos cuenta de que el ser es la conciencia del universo, y el universo es conciencia en él. Suena extraño, pensar que algo tan infinto pueda tener repercusiones en algo tan individual como el ser, pero somos parte de un todo y a la vez somos todo.

La individualidad ni es más que una muestra de que el mercado es más dominante que nosotros. Las subjetividades quedan reducidas a medidas que no somos capaces de comprender, todos somos una subjetividad propia, que responde a sus propias experiencias personales.

Tal vez, lo simple es que "siendo estúpido serás feliz..."

Principito | Soñando letras, escribiendo sueños

martes, 7 de mayo de 2013

Aún recuerdo, aún vivo, aún sueño...

Parece el slogan de una campaña corporativa de libros de historia, que invita a vivir prendidos del pasado. En realidad, es sólo una imagen de lo que aún conservo, de lo que soy, de lo que me queda a pesar de las vicisitudes de la vida.

¡La vida no es fácil! y no entraré en una discusión epistemológica sobre sus conceptos o sentidos. Sin embargo, no me agrada sentir que la nada se apodera de todo. En estas últimas entradas, estos últimos días, me he quejado de la insensatez de los días. Insisto en la idea que los días pasan demasiado rápido, como dijera la negra:

"Así como todo cambia, que yo cambie no es extraño..."

Siempre guardo un poco de polvo de estrellas, para iluminar los días oscuros. No siempre resulta, a veces sólo aumentan la oscuridad... Siempre adelante, siempre alto.

Principito | Soñando letras, escribiendo sueños

domingo, 5 de mayo de 2013

No sé cómo darte título... ¿Una mala racha?

No ha sido una mala semana, ha sido la peor. Sin embargo, he hecho algunos descubrimientos. 

Hoy día mientras venía en el transporte público, miraba a una señora que comía una manzana y fue entonces que descubrí el motivo por el cual, a veces, llevo una fruta conmigo, pero vuelve intacta a casa. Debido a mi carácter de igualdad y gran generosidad, no podría comer frente a otro que me mire comer, que no pueda comer de los que estoy comiendo, me siento incómodo, así que prefiero evitarlo y la guardo para otro momento. Por lo mismo, es que no me gusta comer solo, creo que la comida se hace en comunidad y con "otros", es lo que da sentido a la vida; se entra en una intimidad que es compartida con nuestras familias y amigos, es un acto de celebración cotidiana.

El descubrimiento que me ha dejado perplejo, ha sido que no tengo amigos o amigas, sino una lista interminable de conocidos que van y vienen. Ellos viven preocupados de sus vidas y de las experiencias que hemos compartido juntos, pero no se encuentran disponibles en los momentos difíciles. La amistad es un tema difícil de comprender, las personas como un mundo independiente del universo viven sus experiencias y valoran experiencias que son diametralmente opuestas a las de uno. A pesar, de lo que se ha dicho en torno a la amistad, no entiendo, o más bien no sé llenar ese vacío que existe. 

Tal vez, sólo sea un berrinche de alguien que se encuentra disconforme de como se han dado las cosas. Quizás mañana me levante con otro concepto sobre la vida y entienda que las cosas pasan para que aprendamos una lección, no puedo sacar de mi mente a tantos que considero míos, pero que no lo son. Será acaso que "nacemos solos y hemos de vivir así, hasta que la muerte nos lleve de forma solitaria", cuál es el sentido entonces, si el individualismo se impone sobre todo y nos deja sin una armadura para ver el sol.

Principito | Soñando letras, escribiendo sueños

jueves, 11 de abril de 2013

martes, 26 de marzo de 2013

El Extraño Arte de Extrañar

Es irónico que "extraño" y "extrañar" provengan de la misma raíz etimológica, en el sentido que son palabras singularmente distintas, ale menos para nuestro español de raíz occidental.

Cuando era pequeño todo era fácil, las relaciones eran menos complejas y el mundo era tan reducido como nuestras experiencias. A medida que fui creciendo, las cosas se volvieron un tanto más extrañas, pero nada que estuviera fuera de un pseudo-control o, incluso, que pudiera escapar a ese pequeño mundo construido.

Con un poco más de experiencia, y algo más de bagaje, las cosas no son tan fáciles ni ideales, las personas no son cómo uno espera que sean y dentro de sus propios mundos, no existe el concepto de comunidad. Son [o somos] extraños que viven, junto a miles de otros extraños, incapaces de sentir y transmitir emociones, amarrados a sus problemas y cerrados a toda forma de convivencia.

Tal vez, nosotros, seguimos aferrados a un ideal que no existe [o nunca existió] y se levanta obsoleto frente a las realidades de un mundo [técnico], mucho más grande de lo que pensábamos y mucho más simple para nuestros sentidos, que sigue girando perpetuando un ritmo malévolo y eterno. Sigo extrañando aquellos barquitos de papel que se perdían en la inmensidad de un mar, sigo pensando que algún día las cosas cambiarán y, en el mejor de los casos, volverán a ser cómo antes, pero aunque soy consciente que también cambié, también lo hicieron mis ideales. En consecuencia nada es igual [y de alguna forma, está bien].

No existe un arte para extrañar, simplemente se extraña. Eso sigue siendo lo complejo del asunto, no hay recetas, ni palabras mágicas, ni si quiera un atisbo de sentido que pueda explicar tanto vacío y tanta inmensidad a la vez. Extraños y extrañar, sí, finalmente pueden tener la misma lógica... Ambos provienen del latín, pero más allá es algo ajeno o raro, que no está en nosotros y, tal vez, extrañar significa asumir que ese alguien es un extraño que extrañamos.

PD. No va dirigido a nadie en particular, sólo quedó dando vuelta esa reflexión en mi cabeza.

Principito
Soñando letras, escribiendo sueños

domingo, 17 de marzo de 2013

Viajes (Parte I)

Uno de los temas recurrentes en mi historia personal, es y han sido los viajes. Tanto como tema literario, vivencias, experiencias y aprendizajes. Cada uno de ellos, encierran un cambio y el paso de un estado a otro. Un lugar que hemos dejado atrás, para dar abrir otros lugares. Como si todo fuera un sistema integrado, basado en el devenir y el porvenir.

El devenir se entiende como el paso de un estado a otro, en un sentido filosófico de cambio y proceso, mientras que el porvenir es más bien un suceso futuro que aún no ha sucedido. De ese modo, nuestra vida se convierte en un constante proceso, sujeto a instancias de cambio, y con la esperanza que  un "algo" suceda.

Hace tiempo dejé de creer en la predestinación. Sin embargo, no he dejado de pensar en que, tal vez, exista una misión que debemos cumplir; una meta a la que debemos, al menos, hacer el intento de llegar. Nuestra vida se convertiría en un constante búsqueda de algo, que no sabemos si existe, como darle un sentido a algo que no lo tiene, o que lo tendría en la medida que el pasado no fuese un estorbo.

Desde la psicología y otras ramas asociadas, prefieren llamar al eterno viaje humano, como evolución, crecimiento e incluso "madurez", pero personalmente prefiero no usar el término madurez en las personas, ya que no somos frutas que están listas para caer de un árbol. El crecimiento implica costos, que se superan en la medida que recorremos un camino; que a ratos se hace agotador, y que no posee una meta específica más que la de existir y aprender de cada paso. La vida entonces implica una evolución, como parte un proceso abstracto de valoración personal.

Principito
Soñando letras, escribiendo sueños

viernes, 2 de noviembre de 2012

Agradecimiento

Doy gracias al altísimo por cada día que me da, como una nueva oportunidad de enmendar mis errores; por mi papá, mi mamá, mis hermanos, me enseñó un nuevo concepto de familia. Agradezco por que existen las mañanas y también por los atardeceres, con ello demuestra que existe un principio y un fin.

Doy gracias por las palabras de consuelo dichas, por aquellas guardadas, pero aún más por los insultos que mostraron lo más bajo del ser humano. Por los amigos que están y los que estuvieron, su paso dejó alguna marca en mí. Agradezco también que existan los gatos, así podemos acariciarlos pensando que son un gran león que nos cuida y por este blog que quiero mucho.

Doy gracias por el cielo, desde allí proviene la fresca lluvia que nos baña, por los campos que nos muestran la primavera y los desiertos donde podemos encontrarte. Por mis logros, por los pensamientos que me intranquilizan, para demostrar que existe la conciencia; por las sinfonías y por la música en general.

Doy gracias también por los alimentos que llevas a mi mesa y por internet, por los colores, por los viajes, los silencios y el ruido de las fiestas, en ellos también tu compañía, como así también estás en los sueños y en las pesadillas.

Agradezco también cuando puedo reír y aun más cuando puedo llorar, con ello haces recordar que somos humanos. Te doy gracias por que siento que debo hacerlo, por que todo lo debo y porque de ésta forma retribuyo una pequeña parte de todo lo que falta que me des

Principito