sábado, 20 de junio de 2009

En un día viernes...


La vida no deja de ser bella, en cada encuentro, en cada palabra, en cada sueño que renace y que nos evoca una dulce palabra, que se esconde detrás de la cortina de un mundo que conspira. Aunque la evolución nos convierta en objeto, las palabras nos vuelven a convertir en sujeto, que logra encontrarse con un espacio menos sentimentalista y lastimoso.

La afirmación de que en cada día brilla la necesidad de ser capaces de algo más, de otra vida convertida en fiesta, que nunca acaba, y que vuelva la mirada hacia horizontes marcados de lunas nuevas.

Y comprendemos que dentro de cada misterio, aún existe la asombrosa idea de una superioridad que nos envuelve, de la felicidad bruta y espontanea, que le dejan ser...

Principito
Desde mi principado para el Mundo
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