domingo, 10 de enero de 2010

Razones y Determinaciones

Los más famosos filósofos, los más grandes poetas y la humanidad en general (simple y mortal), se han preguntado durante siglos, qué es lo que hace que decidamos por una cosa u otra. A través de diversos estudios científicos, completas monografías y una gran variedad de publicaciones, se nos ha intentado mostrar y decir "algo" que nuestro interior conoce, que en su parte subconsciente usa y que la razón toma para elaborar complejos resultados.

Las decisiones se insertan en una mezcla de situaciones que conducen a mirar el intelecto, como esa parte asertiva y razonable, pero que con el solo hecho de mirar el problema se confunde en sí mismo, se rodea de un mar de pros y contras. Se nos hace cuestionar y darle vuelta al "asuntillo", una y otra vez, para llegar a una respuesta inconclusa, como lo señala hábilmente F. Herbert "Saber demasiado nunca simplifica las decisiones"; mientras que un cálido corazón, siendo un poco más objetivo, termina por colocarnos al filo del abismo entre un "tomar" y un "dejar".

Sin duda, no se trata de una tarea fácil, especialmente cuando se involucran cambios y es en aquel instante de oscuridad, donde escurre una lluvia de "lógicas", en las que el pensamiento se dejará inundar y sucumbirá a los mandatos del corazón, porque independiente de cual sea el orden de las decisiones “lo esencial es invisible a los ojos” (A. Saint-Exupéry.
Y nos queda una lección por aprender, la madurez no se refleja en el tomar decisiones acertadas, sino la manera en que cada personita aprende a vivir con sus determinaciones, más aún cuando éstas no han sido acertadas; en el profundo sentido de volver a plantearse los hechos, es donde se descubre que todo ha sido para bien.

Principito
Desde mi principado para el Mundo
(La fotografía es propiedad de styf22 © 2010. Derechos Reservados por su autor)
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