sábado, 20 de agosto de 2016

Pienso en ti

Nos conocimos a destiempo, un momento en nuestras vidas que simplemente no tiene explicación, más que haber coincidido en el lugar preciso y a la hora indicada. Tal como si alguien escribiera el libreto de nuestras vidas, pero que manifiesta una existencia vacía de argumentos, llena de historias y tan absurda (a veces) que parece una película de cine de autor.

Existe un tiempo para el cambio y, por supuesto, cuesta desprenderse de todo aquello que hemos naturalizado como parte de nuestra existencia. Entonces, aparece una y otra vez, el problema del ser y su propósito en la vida, el retorno y la levedad, los sueños y la realidad. En fin, la existencia misma.

De alguna forma, siento que se repite una historia inconclusa, a la que decidí poner un término anticipado, antes de su evidente vencimiento. Tampoco veo interés, el mismo que me reprochas, cuando llegué a perder los sentidos perdiéndome en tu inmensidad y en mis reflexiones inconclusas que ahora me llevan por caminos de incertidumbre.

Detrás de cada historia que no comenzó y, en cada amanecer, se ha desperdiciado una oportunidad que no volverá, pero que nos perseguirá para siempre. Si existen otras vidas, es probable que se comentan los mismos errores, entonces: ¿algo tiene sentido?

Al recordar tus manos sobre las mías, siento una inmensa necesidad de poder volver a revivir aquel instante, una y otra vez, hasta sentir el vacío que me aísla del mundo, pero tú, tan lejos de mi, como si “algo” debiese entender sobre la ausencia. Me mantengo detrás del silencio y de tu silencio, esperando volver el tiempo atrás, mientras comprendo que nuestra humanidad es tan limitada e inconsistente que nuestros caminos no se volverán a reunir. Mientras espero tu llegada sorpresiva, intempestiva y soñada, pienso en ti.
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