lunes, 9 de enero de 2006

Tu tiempo es mi tiempo

Dejémos que nuestro mundo se detenga un momento,
que nuestro corazón palpite con fuerza
y que nuestra mirada se dirija hacia donde nunca la hemos llevado.

Déjemos que una voz surque el silencio de nuestro interior
que nuestras palabras abran nuevos caminos
y que nuestro desierto se convierta en el más bello paraíso.

Dejémos que nuestros dulces sueños nos lleven a la paz,
que nuestras esperanzas nos den alegrías
y que seamos capaces de construir un mundo más justo y más humano

Dejémos de escribir, de leer y recibir,
que nuestro esfuerzo nos lleve a entregarnos
y que juntos construyamos nuevas historias.

Pero jamás...

Dejémos de Creer en el hermoso regalo de la vida,
en la esperanza, en la fuerza del corazón
y encontremos el verdadero sentido a nuestro existir.
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