jueves, 31 de enero de 2008

Un Grito de Amor

Ciertamente somos seres pequeños, pero inmensamente grandes y cada nuevo día es una oportunidad de volver al origen del hombre, ese nacimiento que nos enriquece en toda su plenitud y nos lleva a viajar por un mundo repleto de alegría.

En nuestro equipajes cargamos la amistad eterna de cientos de peregrinos, escondemos nuestros cantos y nos dejamos envolver con el aroma de los sueños, ese corazon viajero que se encamina a lugares donde la soledad no existe, donde sale el sol como nuevo amanecer y que grita en nombre del amor que podemos mirar con lo otros ojos.

Los amores son muchos, las personas nunca son lo bastante altas a las expectativas, las razones nunca son sufientes, pero olvidamos que en la simpleza de lo simple se va encontrando uno a uno los matices que configuran nuestro sentir, ese sentimiento que nutre de vida a los hombres y los llena con su paz.

Al final siempre hemos de volver a ser los niños que construyeron su historia en la alegría de sus juegos, esos niños que se levantan tras un mar de esperanzas y desilusiones, como si se tratara de un eterno canto a la vida.

"Volvemos a nacer y volvemos a soñar,
Volvemos a levantarnos y a construir"
Principito
Desde mi principado para el Mundo
Publicar un comentario