miércoles, 31 de marzo de 2010

Lectura de Miércoles Santo

Las cenizas del miércoles con las que se inicia el camino de la semana santa, nos recuerdan nuestra debilidad, mientras en el ocaso de este nuevo día nos baña en el suave óleo que remoja nuestros pensamientos y nos da fortaleza para crecer.

Aprendemos a convencernos, a mirar y a tirar lo que somos a una gran hoguera creada por nuestra menta para descubrir cual es nuestra verdadera inocencia, cual es la verdadera esencia.

Y pasa una semana santa que cada vez tiene menos popularidad, que pierde sentido y que nos invita a dirigir la mirada hacia la verdadera paz interior, a reflexionar sobre nuestro ser.

Principito
Desde mi principado para el Mundo
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